IKIGAI

Hola muy buenos días, como siempre es un gusto saludarte… hoy quiero contarte un poco de mi historia y de mi “ikigai”.

Para contarte la historia, recientemente recibí un mensaje por WhatsApp con un video muy interesante que hablaba del “Ikigai”, cosa que hasta el momento pensaba no sabía que era, hasta que te van contando la historia, y aprendes que “Ikigai” tiene que ver con el sentido de propósito en lo que haces. Lo puedes llamar sentido de vida, propósito de vida en fin aquello que defina que en lo que haces consigues un profundo sentido de realización.

En el video explican qué significa “Ikigai” y resulta que proviene de dos términos japoneses donde “Iki” es vida y “Gai” es merecer la pena, así que de manera literal significa “una vida que merezca la pena”.

Más adelante en el vídeo explican que hay personas que desde muy pequeños ya saben cuál es su “ikigai” y hay otros que les cuesta más conseguirlo, inclusive es posible que el “ikigai” en tu vida vaya variando y sea diferentes cosas en tus etapas de vida.

Mi Historia

Hoy la historia que quiero contarles es sobre mi “Ikigai” y cómo fue cambiando hasta traerme hasta hoy, donde siento un profundo sentido de vida y de propósito cuando tengo la oportunidad de estar frente a alguien o de un grupo, y sentir que puedo ser parte de su crecimiento como persona para ser cada vez mejor.

Muchas veces cuando me presento, explico que hoy estoy acá prácticamente por accidente. Supe desde temprano en mi vida que quería ser ingeniero, desde pequeño desarmaba cosas, inventaba alarmas para mi cuarto, buscaba ponerle motores de los barcos de plástico en fin, la curiosidad estaba, sólo faltaba la formación y la teoría… Bueno… ¡sueño cumplido! me hice ingeniero en el año 2001, y comencé mi carrera  en Procter and Gamble, pero no armando y desarmando cosas, sino en el área de investigación de mercados. Mi labor era darle sentido a los números para generar iniciativas y entender a nuestro consumidor. Luego de tres años, decidí emprender y fundamos una empresa de Investigación de mercados, donde prestaríamos el servicio que yo ofrecía dentro de Procter, sólo que ahora para otras empresas también.

Supe desde temprano en mi vida que quería ser ingeniero, desde pequeño desarmaba cosas, inventaba alarmas para mi cuarto, buscaba ponerle motores de los barcos de plástico en fin, la curiosidad estaba, sólo faltaba la formación y la teoría

En la investigación de mercados hay dos grandes tipos de estudios, cuantitativos y cualitativos, lo cuantitativo es básicamente estadística, y los cualitativo son más de tipo subjetivo, pero igualmente importantes. ¿Para qué les cuento esto?, porque resulta que tenía un estudio cualitativo de Focus Groups con una empresa, y ese día me falló la moderadora. La moderadora es la persona que habla con los panelistas, mientras que yo escuchaba detrás del espejo… Ese día tuve que resolver, y para atender a mi cliente, me tocó entrar a ser el moderador.  En ese momento me di cuenta que había descubierto mi nuevo “Ikigai”, disfruté mucho conectar de manera personal con la gente, pasaba un rato muy agradable e igual obtenía la información que quería.

Más adelante, puse un poco de lado la investigación de mercado e ingresé al mundo de las ventas. Lo que más disfrutaba de las ventas, era formar a las personas que entraban nuevas al negocio. Eso me llevó a formarme como facilitador para ser más efectivo y divertido, y resulta que me invitaron a ser parte de un equipo que estaba trabajando en desarrollar una plataforma para formar a esos mismos asesores. Y ahí viene otro golpe de timón en mi “Ikigai”, quería formar a personas para ser lo mejor que puedan ser, para que descubran todo su potencial y sean factores de impacto en sus familias, empresas y comunidades.  Acá estoy hoy, haciendo uso de toda mi historia personal para traerles a Uds una experiencia diferente de aprendizaje, para crecer juntos y construir relaciones humanas positivas y duraderas.

Lo que no les conté al principio es que ese descubrimiento del “Ikigai” se debió a que un grupo de investigadores fueron a una zona de Okinawa, donde viven la mayor cantidad de “centenarios” en el mundo, y querían averiguar ¿qué había en esa zona que los hacía vivir por tanto tiempo y con tanta vitalidad? Ellos buscaban secretos en la alimentación, las relaciones humanas o ciertos hábitos de vida, y encontraron que lo que estos centenarios más repetían era la palabra “Ikigai”.

Que nuestra vida tenga sentido para nosotros, que sintamos que lo que hacemos vale la pena y lo usemos para un digno servicio a los demás, no es una mala inversión. Resulta que es la mejor inversión en tu salud y bienestar.

Así que te pregunto ¿Cuál es la historia de tu “Ikigai”? Me encantaría conocerla!

Feliz día y mucho éxito!

Federico Ruiz

Published On: septiembre 9th, 2021 / Categories: Productividad, Tips /